LOS TIEMPOS, 8 DE MAYO DEL 2001

 

QUILLACOLLO: AGUA BARATA; CIUDAD SUCIA

 

 Dos personas conversan en medio de la basura en el mercado de granos a siete cuadras de la plaza principal de Quillacollo.

 Los pobladores del casco viejo de la ciudad de Quillacollo tienen el agua potable más barata del departamento. Pagan 30 bolivianos al año por el servicio de agua potable. Tienen 18 horas continuas de servicio. En otras palabras se paga dos bolivianos con cincuenta centavos por mes.

 Por el servicio de alcantarillado, los 25.000 usuarios no pagan un solo centavo a la Alcaldía Municipal. Esta situación de vida, barata y con abundante agua, a diferencia de la ciudad de Cochabamba, contradice con la limpieza de los principales centros de comercio en Quillacollo. Los mercados de papa y granos, adyacentes a la plaza Bolívar y al mercado central, no cuentan con los suficientes grifos y el líquido elemento para realizar la limpieza de los sitios de venta.

 Ayer, en una inspección sorpresiva realizada a estos lugares, Los Tiempos constató la existencia de grandes volúmenes de basura orgánica e inorgánica desparramada en las calles y amontonado en sus alrededores.

 A ello, se suma el mal estado de algunos carros basureros que ya no tienen la capacidad de recoger la basura mediante los denominados contenedores.

 Estos recipientes, con una capacidad de traslado de dos a cinco toneladas por viaje, están inutilizados, por ello, la basura se amontona en las inmediaciones de los sitios mencionados. Ahora la limpieza se la hace manualmente, es decir usando carretillas y palas.

 Ayer, en horas de la mañana, cuatro jornaleros barrían con gran esfuerzo las inmediaciones de la plaza de papas, mientras que, al menos una veintena de personas, degustaban los platos tradicionales en medio de polvo y olores a alimentos podridos.

 Comerciantes y vecinos en general se quejaron públicamente por la falta de efectividad en los trabajos de mantenimiento y limpieza por parte de los denominados "adjudicatarios" de los respectivos sitios de venta para el cobro de sentaje.

 Los barrenderos lamentaron la falta de condiciones de trabajo para realizar los trabajos de limpieza, al extremo que deben presentarse con sus herramientas de trabajo para barrer los sitios y las calles licitadas.

 Con los instrumentos nada apropiados (palmas y ramas) tardan alrededor de ocho horas en limpiar solamente la plaza de papas. Es decir empiezan a las 08:00 y terminan a las 17:00 horas.

 Las plazas de papas y granos los días martes, viernes y domingo están repletas de alimentos y personas, pero, al día siguiente el rostro de la ciudad de Quillacollo cambia completamente por basura y más basura.

 

 NO HAY CULTURA TRIBUTARIA

 156 de los 3.797 usuarios del sistema de agua potable del casco viejo de la ciudad de Quillacollo honraron sus compromisos económicos de pagar anualmente a la Alcaldía del mismo nombre, 30 bolivianos año por este servicio vital.

 El número de deudores sobrepasa los 3.532 usuarios, cuya deuda total asciende a 1.1 millón de bolivianos. Entre ellos, existen varias familias que no pagaron hace más de 26 años por el servicio. El agua en Quillacollo se obtiene en caudales importantes y casi potable, mediante el sistema de perforación de pozos, tanto en el área urbana como rural, cuya profundidad oscila entre 25 y 180 metros.

 Una mayoría de los pozos se ejecutó con recursos de los propios vecinos y, en muchos casos, con la participación del gobierno local. No hay un registro oficial de cuántos pozos hay en Quillacollo.

 

 AGUA ABUNDANTE

 - Los pozos bajo la administración de la comuna de Quillacollo son los siguientes: General Camacho, parque Lanza, plaza Sucre, Tupuyan, Chojñacollo A, Chojñacollo B y Parque del Niño. Producen 3.9 millones de litros por las 18 horas de servicio continuo durante el día.

 - La propuesta de establecer una tasa de 15 bolivianos por mes por el servicio de agua potable, fue descartada por el Concejo Municipal al no existir una cultura tributaria y el Ejecutivo evitar problemas serios con la población que cuenta con este servicio.

 - Muchos de los quillacolleños se dieron a la tarea de perforar su propio pozo, incluso existirían parcelas agrícolas de alfalfa, frutales y otros que son irrigados con agua subterránea mediante el sistema de piletas.

 Pese a existir una Ordenanza Municipal de 1991, más del 80 por ciento de los quillacolleños se resiste a pagar los 30 bolivianos anuales.